GARRAPATAS

Los ixodoideos (Ixodoidea) son una super familia de ácaros, conocidos vulgarmente como garrapatas. Son ectoparásitos hematófagos (se alimentan de sangre) y son vectores de numerosas enfermedades infecciosas entre las que destacan el tifus o la enfermedad de Lyme. Son los ácaros de mayor tamaño. Las garrapatas son uno de los grupos de parásitos más importantes que existen, no solo por los daños directos a las mascotas sino también por la cantidad de enfermedades que transmiten.

En nuestro país, la garrapata más frecuente es la llamada comúnmente garrapata del perro. Aunque también pueden encontrarse tanto en los gatos, como en otros animales con pelos, incluso en los seres humanos. La primavera y el verano, son la época donde aumentan considerablemente los casos de esta parasitosis en mascotas, por esa razón, desde el inicio de la primavera hasta el otoño deben intensificarse los programas de tanto de prevención y control de Garrapatas.

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Las garrapatas poseen características que facilitan su reproducción y su potencial daño como vector. Una de las más sobresalientes es su longevidad, ya que prolonga la supervivencia en el medio de los patógenos que transportan, dificultando así el control de dichas enfermedades. La duración del ciclo de vida de las garrapatas está influida por la capacidad que tienen estos parásitos de disminuir su metabolismo y funciones vitales a las condiciones ambientales adversas. Otra característica de las garrapatas está relacionada con la posibilidad de almacenar reservas en su aparato digestivo, sin digerir, principalmente parte de la sangre que succionan de las mascotas, para ser consumida de manera progresiva por varios meses o incluso años.

Las Garrapatas a diferencia de las pulgas, son capaces de causar un daño mucho mayor, ya que pueden producir cuatro tipos de efectos:

  1. Efecto de Tipo Traumático: La garrapata introduce su aparato bucal (Hipostoma) para extraer la sangre, dejando una herida en la piel.
  2. Efecto de tipo Expoliatriz: Tiene relación con la extracción de algún fluido vital para el huésped, que en este caso es sangre.
  3. Efecto de tipo Tóxico: Las garrapatas para alimentarse necesitan que la sangre no coagule, para eso liberan una enzima a través de la saliva con efecto anticoagulante que puede generar una parálisis al animal.

Efecto de Inoculación: Son capaces de inocular una serie de agentes como virus, bacterias y protozoos, pudiendo generar grandes daños al huésped.

Las garrapatas son ácaros macroscópicos caracterizados por poseer cuatro pares de patas y un cuerpo globoso, aplanado dorso-ventralmente y no segmentado, que las diferencia de otros arácnidos, cuyo cuerpo está dividido en dos partes (el cefalotórax y el abdomen). Las garrapatas son ectoparásitos obligados y se alimentan de la sangre de sus hospedadores (hematófagos). Durante la toma de sangre, y a través de varias vías como la saliva, el fluido coxal, la regurgitación del contenido intestinal o las heces, las garrapatas pueden transmitir un variado conjunto de patógenos causantes de enfermedades.

De acuerdo con sus características morfológicas y fisiológicas, las garrapatas se agrupan en dos grandes familias, garrapatas duras (ixódidos) y blandas (argásidos), de las cuales, las duras son las principales transmisoras de enfermedades tanto a los animales como a las personas. Dichas enfermedades son actualmente más frecuentes que en pasadas décadas; este aumento en la frecuencia se debe, en parte, al cambio climático, el cual ha favorecido la difusión de especies de garrapatas propias de climas templados y tropicales hacia regiones climáticas muy diferentes de las de origen. Como consecuencia, el número de patógenos (nuevos ó re-emergentes) que se está demostrando que son transmitidos por garrapatas (entre ellos numerosos virus, bacterias y protozoos), está en continuo aumento.

A lo largo de su vida, una garrapata pasa por varias fases evolutivas, huevo, larva, ninfa y adulto, pasando la mayor parte de su tiempo alejadas de su hospedador, refugiadas en las madrigueras/nidos de sus hospedadores o en el suelo y la vegetación, a la espera de alimentarse. La actividad de las garrapatas tiene un marcado carácter estacional y depende principalmente de la temperatura ambiental; en líneas generales ésta comienza al principio de la primavera, cuando tiene lugar la alimentación de los ejemplares que han sobrevivido al invierno (principalmente adultos), y alcanza un máximo durante el verano, tras la eclosión de los huevos y la aparición de una nueva generación de larvas, disminuyendo progresivamente durante el otoño, momento en el que se alimentan las ninfas. Durante los meses del invierno la mayoría de las especies entran en un estado de hibernación denominado diapausa, inducido por la baja temperatura y las escasas horas de luz. No obstante, algunas especies permanecen activas también en invierno, siempre y cuando el suelo no se cubra de nieve o se congele, alimentándose incluso en esos meses. Aunque es menos probable recibir una picadura de garrapata durante el invierno, no se debe excluir la posibilidad de haber adquirido una enfermedad transmitida por garrapatas si se advierten sus síntomas. Tras subir al hospedador y localizar un lugar adecuado para fijarse, las garrapatas perforan la piel con el extremo distal, dentado, de sus quelíceros a la vez que introducen el hipostoma en la misma, sirviendo así de primer elemento de anclaje. Durante este proceso los pedipalpos, que son órganos sensoriales, se retiran hacia los lados y quedan fuera de la piel. Es decir, los pedipalpos no participan en la picadura. En el caso de los ixódidos, éstos segregan enseguida un cono de cemento alrededor de las piezas bucales obteniendo así el anclaje definitivo. Este cemento es un fluido rico en proteínas, lipoproteínas, lípidos y carbohidratos que puede provocar dermatosis con manifestaciones cutáneas diversas.

Para realizar un control integral y efectivo contra las garrapatas, deben ser tratados los animales parasitados y también el ambiente que habitan. Sin descuidar las malezas y pastos cortos, para evitar que las garrapatas trepen y se suban al huésped. Idealmente mantener los ambientes con poca humedad, limpios y aseados, tapar grietas y recovecos, manteniendo un aseo profundo en lugares donde transitan las mascotas.

Control Químico: Lo recomendable para tratar esta plaga con los productos de tipo industrial que tengan resistencia y residualidad en condiciones externas. Respecto al tratamiento de la mascota, en el mercado hay diversos productos, pero Siempre controlar al interior y exterior de la casa y de la mascota

  1. Todas las especies de pulga tiene 4 etapas de vida: huevo, larva, pupa y adulto.
  2. Las pulgas se alimentan de la sangre del huésped, humanos, perros, gatos, aves, reptiles y muchos otros animales en estado salvaje.
  3. Una pulga hembra puede dejar hasta 2000 huevos en toda su vida.
  4. Una pulga adulta vive de 2 a 3 meses, sin embargo se ha registrado que una pulga sin hospedero puede llegar a vivir más de 100 días sin ingerir sangre.
  5. Una pulga hembra puede llegar a consumir 15 veces su peso de sangre por día.
  6. Una pulga puede saltar hasta 20 centímetros de alto. Eso es como su nosotros pudiéramos saltar un edificio alto con sólo un salto.
  7. Los perros con infestación de pulgas pueden llegar a padecer de anemia y brotes severos de comezón por todo el cuerpo.
  8. Algunos perros desarrollan alergia de moderada a severa, a la saliva de la pulga, la que puede ocasionar irritación y comezón en exceso.

Aunque actualmente se conocen más de 2000 especies y subespecies de pulgas, la especie pulga del gato (Ctenocephalides felis, es la que comúnmente afecta a perros y a gatos

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